El sumo se practica en Japón desde hace más de 1.500 años. Originalmente formaba parte de los rituales sintoístas para complacer a los dioses y predecir los resultados de las cosechas, pero evolucionó gradualmente hasta convertirse en una ceremonia cortesana durante los periodos Nara y Heian (siglos VIII-XII).
Durante el periodo Edo (1603-1867), el sumo ganó popularidad entre el público. Se celebraron combates para recaudar dinero para templos y santuarios, y se crearon organizaciones profesionales de sumo y establos de entrenamiento. Muchas de las costumbres de esta época -como las coletas, la vestimenta ceremonial y la purificación de la sal- se siguen practicando hoy en día.






